El 99% de la gente que conozco despotrica de Metallica. Entre metaleros, ex-metaleros, fans, ex-fans y pseudomelómanos, todos dicen que "se vendieron". Sólo porque dejaron de tener el pelo largo y enchurcado, de ponerse pantalones de cuero y de hacer solos de media hora, habían traicionado a su fanaticada y a sí mismos. Pero a su vez, a estas personas no les gusta cuando una banda "hace siempre lo mismo", o "no cambia y se vuelve monótona y aburrida".
Durante los último años, después del St. Anger, Hetfield y sus amigos se dedicaron a pensar cómo iban a solucionar su problema con la crítica. Quieren solos, pero no quieren sonar a metal de los 80's otra vez. Quieren que suene pesado pero que no sea otro álbum de Nu-metal. Quieren un sonido limpio, pero que suene al Metallica viejo. Kirk fue el primero en alegrarse: se sentía impotente e inútil sin sus solos. Lars, por su parte le devolvió las cacerolas, ollas y tapas a la mamá, mientras que Robert, no hizo nada porque además de ser el nuevo, es el bajista.
El jueves 21 de Agosto, lanzaron el sencillo "The Day That Never Comes", como para antojar a la gente a comprar su nuevo álbum: Death Magnetic. La canción cuenta, nuevamente, con un intro de guitarra punteada con chorus... ¡qué innovador! Aunque, bueno, eso es lo que más les criticaron. Después empiezan a tocar como si fuera el álbum negro, pero James canta como si siguiera en el Load. Una mezcla de todos los estilos que han pasado por sus 27 años larguitos de carrera, pero que sigue sonando a "Fade to Black" y a "one".
En realidad me terminó gustando el tema... pero me queda ese sabor en la boca, que me dice que hicieron ese tema no más para complacer a la crítica.