Alegres memorias opacadas por un incidente que no dio tiempo para que sus últimas palabras fueran Mayday, mayday.... mayday. Habrá que esperar la grabación de la caja negra, porque lo último que escuchó la torre de control fue "ay hijueputa nos mata...", seguido de mucho ruido.
Según los primeros informes sobre la investigación realizada por la autoridad competente, el vuelo UPS200, un Boeing 747 (del cual el Cap. Arango hasta ahora estrenaba licencia) con destino KJFK, despegó por la pista 31 sin mayor inconveniente que una bandada de pajaros que fue sorteada con tiempo gracias al oportuno informe. Virando a izquierda, con rumbo hacia Funza, se encontró de frente con una pequeña aeronave que no había sido informada del despegue. Carlos, quien tampoco sabía que tenía tránsito en sentido contrario, sólo tuvo tiempo para recordar la madre del piloto de la pequeña aeronave. En ese momento, no se supo más de la aeronave, por unos minutos.
"¡Hay que encontrar los culpables de tamaña tragedia, tamaña sinvergüenzura!" dijo un encapuchado del naciente grupo armado MAECDADCA, atribuyendo la responsabilidad a la Aeronáutica Civil. La aeronáutica no da declaraciones hasta el momento.
Los gallinazos hacen de las suyas mientras aparece la ayuda.
El funeral de Carlos Arango se llevó a cabo entre máximas medidas de seguridad, y sólo sus alumnos y más grandes amigos y admiradores pudieron asistir.







