Fue en un sótano de una extraña y antigua casa al parecer en algún pequeño pueblo al sur de Francia donde dos jóvenes inexpertos se disponían a operar a un recién nacido que no era deseado por su madre. Como con una inteligencia que nadie se espera, el bebé logra escapar nadando en líquido amniótico para confrontar a su padre, que a estas alturas yo pensaría que se trata de una alucinación. Después, con unas tiernas palabras en francés se dirige a su madre haciéndole caer en cuenta que se trata de un gran error.
-¿Dónde estoy?- Aquel muchacho sentía que había perdido el sentido de un momento a otro, y al parecer había despertado un mes después. -Todo es tan real como para pensar que se trata de un sueño-. Era demasiado tarde ya; Después de un suceso imposible de recordar en ese momento, todo había terminado con una reunión de esas donde se dice "misión cumplida", para que cada uno fuera de vuelta a sus labores.
Era un día más y él se encontraba de pié en la entrada de lo que la noche anterior había sido el lugar de tantos acontecimientos extraños, y al frente de un orfanato a donde iban a parar todos estos pequeños que perdían sus padres por falta de decisión. Un grupo de niños bien vestidos llegan del pueblo y empiezan a ver fotos y carteles de aquellos de su misma edad y no tan afortunados, y él es conmovido por frases como "¿cómo así?¿acaso, no tienen padres?". -"Eso es lo más triste de este trabajo... lo peor es cuando te lo preguntan a ti, y no sabes cómo responder"; una señora aparece a su lado, al parecer llevan trabajando juntos un buen rato porque en un español asombroso se dirige a él diciéndole éstas palabras. Lo raro es que hasta ahora, él no sabía que estaba trabajando en aquel sitio y se preguntaba cómo era que no tenía un sólo centavo en sus bolsillos.
A la vuelta de la esquina aparece un rostro conocido: es el de la madre desnaturalizada que al parecer, de acuerdo con sus ojeras de tanto llorar y su sonrisa nerviosa, viene arrepentida de haber dejado a su hijo indefenso en ese lugar, sobre todo después de esas bonitas palabras. Él se pone contento en ese momento por ver cómo se retracta, pero sus compañeros le bajan el ánimo al informarle que para ella será imposible recuperar a su hijo. El coraje sube a su rostro y bombea sangre por montones a su cerebro. No puede creer que el que hasta ahora él considera su trabajo se vea opacado por un sistema de leyes increíblemente inmoral. Se dirige al orfanato, y el celador con la autoridad que dice respecta a él, no le deja pasar. -¿Acaso no sabe quién soy yo?- La cara que el celador puso le respondió la pregunta, dejándole como nuevo interrogante el si él mismo sabía quién era y por qué estaba allí.
De pronto fue para él como si apenas recordara cuándo fue la última vez que había llenado de humo sus pulmones en todo ese tiempo que no sabía qué había sucedido y que no tenía la más mínima intención de averiguarlo (dado que el cambio que su vida había hecho sin preguntárselo le había gustado). Aquella señora de quien sólo sabía que trabajaba a su lado y que hablaba español, le ofreció un cigarrillo, un cigarrillo que parecía de primer mundo y en cuya esencia no parecía haber la más mínima cantidad de tabaco... lo que allí encontraba parecían rosas, por su sabor y el color de su humo. Inmediatamente se había transportado a un bar, donde la música de fondo era una reconocida canción para mí (demonocracy-muse), y ya ahí sabía que no era él... era yo.
Todo se me hacía más claro, aunque todavía tenía la idea de un golpe en la cabeza que me había hecho olvidar muchas cosas. Ahora me encontraba en un tubo donde la gente se transporta de un sitio a otro... a donde me lleva es a donde estoy parado ahora mismo, o a donde estaba acostado en ese momento.
Soon... i will know that place so soon.