Se puede decir que ya era suficiente de conocer tanto la televisión nacional, al punto de saber desde el primer momento cuando una producción de Caracol iba a fracasar, aunque eso no es que sea muy difícil últimamente, pues la publicidad de expectativa es algo que lo aburre a uno cada vez que les da por estrenar algo, y es que los mensajes no dicen "vea nuestro nuevo programa", sino, "Si no ve nuestro nuevo programa se va a arrepentir toda la vida, y eso no es mucho porque le va a dar una diarrea crónica que lo va a matar en 2 días".
¿Qué más hace uno si ni siquiera tiene CityTv? La televisión colombiana es pésima... al punto de crear lo que llaman pena ajena cuando alguien no ve algo que no esté en el 5 o el 4... peor si no está en el 7... ni hablar del 9 o el 11... pero sobre todo ¡¡¡EL TRECE!!! ¡¡¡EL MALDITO TRECE!!! ¡Qué número para traer mala suerte! ¡por Alá!
¿Qué más hace uno si ni siquiera tiene CityTv? La televisión colombiana es pésima... al punto de crear lo que llaman pena ajena cuando alguien no ve algo que no esté en el 5 o el 4... peor si no está en el 7... ni hablar del 9 o el 11... pero sobre todo ¡¡¡EL TRECE!!! ¡¡¡EL MALDITO TRECE!!! ¡Qué número para traer mala suerte! ¡por Alá!
¿Qué pensarán de nosotros en Perú?
"¡Ah, yo no pude ver el partido... yo tengo Colombólica!"
Con eso ya es suficiente para que al pobre chino se la monten en el colegio por pobre, ¿no?
También era suficiente de ir a hacerle visita al televisor de alguien y no a éste mismo, por la necesidad de ver algo que no fuera una novela mexicana en las tardes, y un noticiero que dure menos que el del medio día.
¡Ajá!, por fin tengo Cable... qué larga espera. Hace parte del largo proceso de amoblamiento del apartamento.
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